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9 de octubre 202613 min

En Maldivas también se duerme bajo el mar

Un restaurante cinco metros abajo, un hotel con biólogos en el staff, una isla solo para adultos. En Maldivas cada resort tiene una idea propia, y conviene saber cuál es antes de elegir.

En Maldivas también se duerme bajo el mar
la laguna desde abajo

En Maldivas casi todos los resorts ocupan una isla entera, y eso los obliga a tener una idea. No alcanza con la villa sobre el agua y la laguna turquesa: eso lo tienen todos. Lo que separa a un hotel de otro es lo que pasa alrededor. Un restaurante bajo la superficie. Un equipo de biólogos que te llama cuando llegan las mantas. Una isla donde no entran chicos. Un estudio de arquitectura que pensó cada villa como parte de un círculo.

En la guía de Maldivas contamos cómo funciona el país, cómo se elige el atolón y cómo se llega desde Argentina. Esta nota va un paso más adentro: hoteles concretos, con su historia y para qué viajero tiene sentido cada uno. No es un ranking. Es una forma de leer Maldivas por lo que cada resort hace distinto.

Antes de empezar, una advertencia que vale para todos: en Maldivas, el hotel es el viaje. No hay ciudad que visitar a la tarde ni restaurante del barrio para cambiar de aire. Lo que el resort ofrece es lo que vas a vivir durante cinco, siete o diez noches. Por eso conviene elegir con la cabeza puesta en la estadía entera, no en la foto de la primera mañana.

Cómo se llega: el hidroavión como primera escena

A la mayoría de los hoteles de Maldivas se llega en hidroavión. Salen del aeropuerto de Malé, cruzan el océano a baja altura y aterrizan sobre el agua, al lado del muelle del hotel o de una plataforma flotante cercana desde la que una lancha completa el último tramo.

Es un traslado, pero también es la primera escena del viaje. Desde la ventanilla se ven los atolones como anillos de coral, las lagunas en todos los tonos de turquesa y las islas, una al lado de la otra, cada una con su hotel. Muchos viajeros recuerdan ese vuelo tanto como la villa.

Dos cosas prácticas. El hidroavión vuela solo de día, así que si el vuelo internacional aterriza de noche, hay que dormir cerca del aeropuerto y seguir a la mañana siguiente. Y tiene límite de equipaje, que conviene conocer antes de armar la valija. Los resorts cercanos a Malé se alcanzan en lancha rápida, y los del sur lejano, en vuelo doméstico más un tramo en barco.

Conrad Maldives Rangali Island: el hotel que bajó al mar

Un restaurante cinco metros abajo

En Maldivas hay un restaurante cinco metros bajo el agua. Se llama Ithaa, está en el Conrad Maldives Rangali Island, en el sur del atolón de Ari, y abrió en 2005. Se presenta como el primer restaurante submarino del mundo, y fue el primero hecho casi por completo de acrílico transparente: una sala alargada con paredes y techo que dejan ver el mar, apoyada sobre el fondo de la laguna, con lugar para catorce personas.

La experiencia es simple y difícil de olvidar. Se baja por una escalera desde un pabellón sobre el agua, y del otro lado del acrílico pasa el arrecife: peces de colores, rayas, a veces algún tiburón de arrecife. La luz cambia con la hora. Al mediodía todo es azul claro; a la noche, el agua se oscurece y los peces aparecen iluminados.

Es una de las reservas que conviene hacer con mucha anticipación, porque el espacio es chico y la demanda es grande. Para una luna de miel o un aniversario, es la cena que justifica el viaje.

The Muraka: dormir bajo el mar

En el mismo hotel podés dormir debajo del mar. The Muraka abrió a fines de 2018 y es una residencia de dos niveles. Arriba, sobre el agua, tiene living, comedor, cocina, gimnasio, pileta infinita y terrazas al océano. Abajo, a unos cinco metros bajo la superficie, está el dormitorio principal, rodeado de vidrio curvo y de peces.

Despertarse con el arrecife a centímetros de la cama es una experiencia que no se parece a ninguna otra habitación de hotel del mundo. La residencia incluye mayordomo y equipo propio, y está pensada para estadías cortas dentro de un viaje más largo: dos o tres noches en The Muraka y el resto en una villa del resort.

Para quién es

El Conrad Rangali ocupa dos islas unidas por un puente, con villas de playa, villas sobre el agua y muchos restaurantes. Es una buena elección para parejas que quieren variedad gastronómica y para familias, porque una de las islas tiene un perfil más familiar y la otra, más tranquilo. El sur de Ari, además, es una de las zonas de Maldivas donde se avistan tiburones ballena durante buena parte del año.

The Ritz-Carlton Maldives, Fari Islands: Kerry Hill sobre el agua

El arquitecto de Amanemu, en Japón, y de The Datai, en Malasia, también diseñó un hotel en Maldivas. El estudio Kerry Hill Architects firmó The Ritz-Carlton Maldives, Fari Islands, que abrió en 2021 en el atolón de Malé Norte, en un pequeño archipiélago con marina propia.

Kerry Hill fue un arquitecto australiano con una obra muy reconocida en Asia: hoteles silenciosos, de madera y piedra, que se ordenan alrededor del paisaje en lugar de imponerse. En Fari Islands, la idea central es el círculo. El estudio partió del movimiento del agua y de la brisa del océano, y ordenó el proyecto en torno a esa figura para representar el ritmo de la vida en una isla.

Son cien villas sobre el agua o en la playa, todas con pileta propia. El traslado es corto: unos diez minutos en hidroavión o alrededor de cuarenta y cinco en lancha desde el aeropuerto. Eso lo vuelve una opción muy cómoda para quien llega tarde y no quiere perder una noche en Malé.

Para quién es

Para quien valora la arquitectura y el diseño tanto como la playa. Para viajeros que ya conocen otros hoteles de Kerry Hill y quieren ver cómo resolvió el océano. Y para parejas o familias que prefieren un traslado corto. Si te interesa este arquitecto, en Bali está Alila Ubud, uno de sus primeros hoteles en la región.

Four Seasons Landaa Giraavaru: el hotel con biólogos en el staff

Este hotel tiene biólogos marinos en el staff. Four Seasons Landaa Giraavaru está en el atolón de Baa, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, y a poca distancia en lancha de la bahía de Hanifaru, el sitio de alimentación de mantas más conocido del mundo. En temporada, cientos de mantas se juntan ahí a comer plancton.

En este resort nació el programa de conservación de mantas de Maldivas, el proyecto fundador de la Manta Trust, la organización británica dedicada a estudiarlas. Los investigadores identifican a cada manta por las manchas de su vientre, registran los avistajes y acompañan a los huéspedes al agua.

Cómo funciona el encuentro con las mantas

La temporada de mantas en Baa va de mayo a noviembre, con picos que se mueven un poco de mes a mes y que dependen del clima y de las corrientes. El hotel tiene un servicio de aviso: cuando el equipo confirma que hay mantas comiendo en la zona, suena un teléfono, y una lancha sale del muelle en pocos minutos. Alcanza con saber hacer snorkel para sumarse.

Nadar al lado de una manta de varios metros de envergadura, que pasa abriendo la boca a centímetros, es una de las experiencias de naturaleza más fuertes que se pueden tener en el mar. Y en Hanifaru se hace con reglas estrictas: dentro de la bahía solo se permite snorkel, sin buceo, con un cupo de personas en el agua y un código de conducta para no molestar a los animales.

Más allá de las mantas

El hotel tiene un centro de descubrimiento marino con un centro de rehabilitación de tortugas y un proyecto de restauración de coral. Y hay un programa de biólogo de mantas en formación para chicos de 13 a 18 años, que aprenden a identificar y registrar a cada ejemplar. Eso hace de Landaa una de las opciones más interesantes de Maldivas para familias con adolescentes.

Para quién es

Para quien viaja por la naturaleza y no solo por el descanso. Para familias con hijos curiosos. Para parejas que quieren que la luna de miel tenga una historia que contar. Y para quien puede viajar entre mayo y noviembre, la temporada húmeda, cuando las tarifas en general bajan y las mantas llegan a Baa.

Six Senses Laamu: solo en su atolón

Hay hoteles en Maldivas a los que se llega en veinte minutos. Six Senses Laamu no es uno de ellos. Y tiene algo que casi ningún otro hotel del país puede decir: está solo en su atolón. Es el único resort de Laamu, en el sur del país, y ocupa una isla propia frente a lagunas casi sin tráfico de barcos.

Se llega en vuelo doméstico más una lancha corta, o en hidroavión. Esa distancia es parte de la propuesta: menos movimiento alrededor, arrecifes muy cuidados y la sensación de estar en una Maldivas anterior al turismo masivo.

Ahí funciona la Maldives Underwater Initiative, un programa en el que los biólogos marinos del resort trabajan con tres organizaciones: la Manta Trust, que estudia las mantas del atolón; la Blue Marine Foundation, enfocada en la pesca sostenible; y el Olive Ridley Project, que monitorea los nidos de tortugas. Los huéspedes pueden sumarse a actividades de investigación y conservación.

Y hay un dato que pocos asocian con Maldivas: cerca de la isla hay una rompiente de surf de nivel internacional, conocida como Yin Yang.

Para quién es

Para quien ya estuvo en Maldivas y quiere ir más lejos. Para buzos y surfistas. Para viajeros que valoran la sustentabilidad de verdad, no como etiqueta. Y para estadías largas: con el traslado más largo, conviene quedarse al menos siete noches.

Anantara Veli: donde no entran chicos

Hay hoteles en Maldivas donde no entran chicos. Anantara Veli es uno de ellos: solo admite huéspedes de dieciocho años en adelante. Está en el atolón de Malé Sur, a unos treinta minutos en lancha rápida del aeropuerto, y fue pensado para parejas.

La mayoría de sus villas están sobre el agua, desde villas simples hasta villas con pileta propia, y hay algunas villas de playa. Comparte la laguna y el arrecife con su resort hermano, Anantara Dhigu, que es familiar, y los huéspedes de Veli pueden usar los restaurantes de los dos hoteles. Eso resuelve una de las preguntas clave en Maldivas: la variedad gastronómica en una estadía de una semana.

Para quién es

Para lunas de miel, aniversarios y parejas que buscan silencio. El traslado en lancha permite llegar el mismo día aunque el vuelo internacional aterrice tarde, algo que pesa mucho después de veinticinco o treinta horas de viaje. Y funciona bien como segunda parte de un viaje que empieza en Dubái o en Doha.

En destinos para luna de miel contamos cómo combinar Maldivas con otro destino sin que el viaje se vuelva una carrera.

Cómo elegir entre ellos

Cada uno de estos hoteles resuelve un viaje distinto. Una forma de ordenarlos:

  • Conrad Maldives Rangali Island: para quien quiere vivir la experiencia bajo el agua, con Ithaa y The Muraka, y mucha variedad de restaurantes.
  • The Ritz-Carlton Maldives, Fari Islands: para quien elige por arquitectura y quiere un traslado corto.
  • Four Seasons Landaa Giraavaru: para quien viaja por las mantas y la vida marina, entre mayo y noviembre.
  • Six Senses Laamu: para quien busca distancia, buceo, surf y conservación.
  • Anantara Veli: para parejas que quieren un hotel solo para adultos cerca de Malé.

Y una idea que usamos mucho: dividir la estadía. Tres noches en un resort cercano a Malé, para llegar sin apuro, y cuatro en un atolón más lejano. O dos noches en The Muraka y el resto en una villa del mismo hotel. Maldivas se presta a combinar hoteles, siempre que los traslados estén bien pensados y caigan de día.

Cuándo ir según el hotel

La estación seca, de diciembre a abril, trae mar calmo, cielo despejado y la mejor visibilidad para snorkel. Es la temporada alta en todos los hoteles. De mayo a noviembre llueve más, en general chaparrones cortos, y las tarifas bajan.

Pero en Maldivas la época también se elige según el hotel. Para las mantas de Hanifaru, la ventana es de mayo a noviembre. Para una luna de miel tranquila con el mar quieto, enero a marzo. Para ver tiburones ballena en el sur de Ari, buena parte del año.

Qué habitación pedir

  • En el Conrad Rangali: una villa sobre el agua orientada al atardecer, y si el viaje lo justifica, dos noches en The Muraka.
  • En Fari Islands: una villa sobre el agua del lado del océano abierto, donde la arquitectura se luce.
  • En Landaa Giraavaru: una villa de playa con pileta si viajás en familia; una villa sobre el agua si es en pareja.
  • En Six Senses Laamu: una villa sobre el agua, frente a la laguna, para tener el arrecife al alcance de la escalera.
  • En Anantara Veli: una villa sobre el agua con pileta propia, que suma privacidad en un hotel ya tranquilo.

Las categorías y los nombres de las villas cambian con las renovaciones, así que conviene confirmarlos al reservar.

Lo que no cambia de un hotel a otro

Hay decisiones que se repiten en todos los resorts y que conviene tomar con tiempo:

  • El régimen de comidas. Desayuno, media pensión, pensión completa o régimen con bebidas. En una isla sin alternativas, pesa mucho.
  • El traslado. Hidroavión, lancha o vuelo doméstico, con sus horarios y su límite de equipaje.
  • Los vuelos internacionales. Llegar temprano a Malé evita la noche extra cerca del aeropuerto.
  • La cantidad de noches. Con menos de cinco, el viaje se siente corto para la distancia.

Preguntas frecuentes

¿Qué hotel de Maldivas tiene una habitación bajo el agua?

The Muraka, en el Conrad Maldives Rangali Island. Es una residencia de dos niveles con el dormitorio principal a unos cinco metros bajo la superficie. En el mismo hotel está Ithaa, el restaurante submarino.

¿Cuándo se ven mantas en Maldivas?

En el atolón de Baa, la temporada va de mayo a noviembre, con la bahía de Hanifaru como sitio principal. Los avistajes dependen del clima y de las corrientes, así que no hay fechas garantizadas. Four Seasons Landaa Giraavaru tiene un servicio de aviso para salir cuando aparecen.

¿Hay hoteles solo para adultos en Maldivas?

Sí. Anantara Veli, en el atolón de Malé Sur, admite solo huéspedes mayores de dieciocho años. Hay otros resorts con políticas similares o con zonas exclusivas para adultos, y conviene confirmar la política vigente al reservar.

¿Todos los hoteles de Maldivas se alcanzan en hidroavión?

No. Los resorts cercanos a Malé se alcanzan en lancha rápida, y los del sur lejano, en vuelo doméstico más lancha. El hidroavión se usa para los atolones intermedios y vuela solo de día.

¿Se pueden combinar dos hoteles en un mismo viaje a Maldivas?

Sí, y es una buena forma de vivir dos experiencias distintas. Conviene que el traslado entre resorts sea de día y que cada estadía tenga al menos tres noches, para que el cambio no se coma el descanso.

¿Cuál es el hotel de Maldivas más cercano al aeropuerto?

Entre los que nombramos acá, Anantara Veli, a unos treinta minutos en lancha, y The Ritz-Carlton Fari Islands, a unos diez minutos en hidroavión o cuarenta y cinco en lancha. La cercanía importa cuando el vuelo internacional llega tarde.

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