Hogwarts está repartido en tres países
Un andén en Londres, un comedor en Oxford, un castillo en Northumberland, un tren en las Highlands y una ciudad portuguesa donde empezó todo. La saga se recorre como un viaje.
Hogwarts no existe, pero se puede recorrer. Está repartido entre una estación de tren de Londres, un comedor universitario de Oxford, un castillo del norte de Inglaterra, un viaducto de piedra en las Highlands escocesas y una suite de hotel en Edimburgo. Y antes de todo eso, en una ciudad que casi nadie asocia con la saga: Porto, donde una profesora de inglés escribía de noche las primeras páginas de una historia que todavía no tenía editorial.
Para un lector de la saga, o para una familia que creció con las películas, ese recorrido tiene algo que ningún parque puede dar. Los lugares reales no se construyeron para la saga: la saga se construyó con ellos. El comedor de Oxford se sigue usando para comer, el tren de vapor lleva más de un siglo cruzando el mismo viaducto y la estación de King's Cross despacha trenes todos los días, con o sin andén nueve y tres cuartos.
Esta nota ordena esos lugares como una ruta posible, de sur a norte y después hacia el sur de Europa, con lo que conviene saber para cada parada: cuándo ir, cuánto tiempo darle, qué reservar con anticipación y cómo combinarla con los parques de Orlando y Hollywood, que son la otra mitad del mapa.
La ruta, en orden
Una forma lógica de recorrerla, pensada para un viaje de diez a catorce días:
- Londres: King's Cross, Leadenhall Market y los estudios Warner en Leavesden.
- Oxford: Christ Church y la Bodleian, en una excursión de un día o con una noche.
- Alnwick: el castillo de las clases de vuelo, camino al norte.
- Edimburgo: el Balmoral y la ciudad donde se terminó la saga.
- Las Highlands: el tren Jacobite y el viaducto de Glenfinnan.
- Porto: la ciudad donde empezó todo, con un vuelo corto desde el Reino Unido.
Los parques de Universal en Orlando y en Hollywood, y los estudios Warner de California, son otro viaje. Más abajo contamos cómo encajan.
Londres: donde empieza el viaje
Londres es la puerta de entrada natural. Hay vuelos desde Buenos Aires con escala en las principales ciudades de Europa, y la ciudad funciona bien como base de tres o cuatro noches antes de subir hacia el norte. En requisitos para viajar a Europa desde Argentina contamos qué documentación hace falta, incluida la autorización electrónica que pide el Reino Unido.
King's Cross y el andén nueve y tres cuartos
El andén nueve y tres cuartos tiene dos versiones. La primera está en la estación de King's Cross: un carrito de equipaje cargado con una valija y una jaula, metido a medias en una pared de ladrillo, y al lado una tienda dedicada a la saga. Es uno de los puntos más fotografiados de Londres, y la fila para la foto puede ser larga a media mañana. Temprano, antes de que la estación se llene, es otra cosa.
Un dato para mirar distinto el lugar: las escenas de las películas no se filmaron entre los andenes nueve y diez, sino en los andenes cuatro y cinco de la misma estación, que tenían una arcada de ladrillo más fotogénica. La placa del andén ficticio vive hoy en el hall, donde puede verla cualquiera que pase con o sin pasaje.
La segunda versión del andén está en los estudios Warner, y es la que tiene la locomotora.
Leadenhall Market
La entrada al Caldero Chorreante es un local de Londres. Está en Leadenhall Market, un mercado cubierto victoriano en plena City, con techos de hierro y vidrio pintados de rojo, crema y verde, y pasajes empedrados donde hoy hay pubs, restaurantes y tiendas. En la primera película, Hagrid y Harry entran al Caldero Chorreante por la puerta de un local del pasaje Bull's Head, que en ese momento era una óptica.
El mercado se recorre en media hora, y combina bien con una caminata por la City: la catedral de San Pablo, el puente del Milenio, que también aparece en la saga, y la orilla sur del Támesis. Un detalle práctico: Leadenhall es un mercado de oficinistas. Entre semana, al mediodía, está lleno de gente de traje. Los fines de semana, muchos locales cierran y el mercado queda casi vacío, ideal para fotos y menos interesante para comer.
Los estudios Warner en Leavesden
El Hogwarts de las películas es una maqueta. Está en los estudios Warner de Leavesden, a las afueras de Londres, donde se filmaron las ocho películas, y se usó para las tomas exteriores del castillo. Construida a escala, con torres, patios, puentes y ventanas iluminadas por dentro, ocupa una sala entera y se recorre alrededor, en una rampa que permite verla desde distintas alturas. Es, para muchos visitantes, el momento que justifica el viaje.
El recorrido, Warner Bros. Studio Tour London, The Making of Harry Potter, no es un parque de diversiones. Es una visita a los sets originales: el Gran Comedor, la oficina de Dumbledore, la sala común de Gryffindor, el Callejón Diagon armado en tamaño real, el número 4 de Privet Drive y el puente de Hogwarts. En la zona del andén nueve y tres cuartos está la locomotora real de las películas, con sus vagones, y se puede subir a uno.
Lo que hay que saber:
- Las entradas se compran con anticipación, con día y horario. No se venden en el lugar, y en vacaciones escolares británicas y en diciembre se agotan con semanas de anticipación.
- Hay que darle medio día, como mínimo. La visita es libre, sin guía, y quien conoce la saga puede quedarse cuatro o cinco horas.
- Se llega en tren hasta Watford Junction y de ahí en un micro de enlace, o en auto con chofer desde Londres, que es la opción más cómoda para una familia.
- En invierno, el Gran Comedor y algunos sets se decoran para Navidad, y la maqueta del castillo se cubre de nieve durante una temporada. Las fechas cambian cada año, así que conviene confirmarlas al reservar.
Oxford: el comedor que sigue en uso
El Gran Comedor de Hogwarts se inspiró en un comedor real de Oxford: el de Christ Church, uno de los colegios más antiguos de la universidad. No se filmó ahí: el comedor de las películas es un set construido en Leavesden, a imagen y semejanza del original. Pero el de Christ Church todavía se usa. Ahí comen los estudiantes, bajo los mismos retratos y las mismas mesas largas que inspiraron la escena.
La escalera que lleva al comedor, con su techo de abanicos de piedra, sí aparece en las primeras películas: es donde la profesora McGonagall recibe a los alumnos de primer año. Para un fan, subirla es uno de los momentos más silenciosos de la ruta.
A pocas cuadras, la Bodleian Library completa el recorrido. Su Divinity School, una sala gótica del siglo XV, fue la enfermería de Hogwarts en las películas, y una de sus bibliotecas antiguas se usó como la sección prohibida. Se visitan con recorridos guiados, que conviene reservar.
Un dato práctico: como Christ Church es un colegio en funcionamiento, el comedor cierra a las visitas a la hora de las comidas y en algunas fechas del calendario universitario. Conviene confirmar los horarios antes de ir.
Oxford está a una hora en tren desde Londres. Se puede hacer en una excursión de un día, pero una noche permite ver la ciudad cuando se van los micros de turistas, caminar los colegios al atardecer y cenar sin apuro. Para quien viaja en auto, combina bien con los pueblos de los Cotswolds.
Alnwick Castle: la clase de vuelo
La primera clase de vuelo en escoba se filmó en un castillo que se puede visitar. Es Alnwick Castle, en Northumberland, en el noreste de Inglaterra, cerca de la frontera con Escocia. Es la residencia de los duques de Northumberland desde hace siglos, y sigue habitado por la familia: una parte se visita, otra no.
En las dos primeras películas, sus patios fueron exteriores de Hogwarts. El patio exterior es donde Madame Hooch da la primera clase de vuelo y donde Neville pierde el control de la escoba. Hoy, en ese mismo patio, el castillo organiza clases de escoba para visitantes, con instructores vestidos para la ocasión, que funcionan muy bien con chicos y, para sorpresa de muchos, también con adultos.
Además de la clase, el castillo tiene salones de época con una colección de pintura importante y, al lado, el Alnwick Garden, un jardín contemporáneo con fuentes en cascada y un jardín de plantas venenosas que se visita solo con guía.
Lo que conviene saber:
- Abre por temporada, aproximadamente de primavera a otoño boreal. Fuera de esa época, está cerrado a las visitas. Conviene confirmar las fechas antes de armar el itinerario.
- Se llega en tren hasta Alnmouth, sobre la línea que une Londres con Edimburgo, y de ahí en un trayecto corto en auto.
- Funciona como parada intermedia entre Londres y Edimburgo: se puede bajar a mitad de camino, pasar el día en el castillo y seguir viaje a Escocia a la tarde, o dormir una noche en la costa de Northumberland, con sus playas anchas y castillos frente al mar.
Edimburgo: la ciudad donde terminó la saga
Si Londres es donde la historia empieza, Edimburgo es donde se escribió buena parte de ella. Rowling se instaló en la ciudad a fines de 1993: ahí terminó el primer libro y escribió los que siguieron.
The Balmoral y la habitación 552
J.K. Rowling terminó el último Harry Potter en la habitación de un hotel. Es The Balmoral, en el número 1 de Princes Street, el gran hotel eduardiano de la ciudad, con su torre del reloj junto a la estación de Waverley. Ahí, en la habitación 552, en enero de 2007, terminó de escribir el séptimo libro, y dejó la fecha firmada sobre un busto de mármol de Hermes que todavía está en la habitación, guardado en una vitrina.
Esa suite hoy lleva su nombre: The J.K. Rowling Suite. Tiene un llamador con forma de lechuza en la puerta y se puede reservar, aunque con mucha anticipación. Para un fan adulto, dormir ahí es la parada más íntima de toda la ruta.
Otro dato del hotel, que no tiene que ver con la saga: el reloj de la torre está adelantado unos minutos a propósito, para que nadie pierda el tren en la estación de al lado. La única noche del año en que marca la hora exacta es la de Año Nuevo.
La ciudad
Edimburgo se presta para el ritmo de la ruta: la ciudad vieja, con sus callejones empinados y sus fachadas de piedra oscura, y la ciudad nueva, georgiana y ordenada, al otro lado de los jardines de Princes Street. Hay recorridos a pie dedicados a la saga que pasan por los lugares asociados a Rowling. Muchos de esos vínculos se cuentan como leyendas de la ciudad, y así conviene tomarlos.
Tres noches alcanzan para la ciudad y para preparar la subida a las Highlands.
Las Highlands: el Hogwarts Express existe
El Hogwarts Express existe y se puede tomar. Está en Escocia: se llama The Jacobite, un tren a vapor que une Fort William con el puerto de Mallaig, en la costa oeste, y que en el camino cruza el viaducto de Glenfinnan, el de las películas. Es el puente curvo de piedra sobre el que pasa el tren en las escenas de la saga, con las montañas y el lago Shiel de fondo.
El viaducto tiene veintiún arcos y se terminó en 1901. El tren cruza la curva despacio, y desde las ventanillas se ve el monumento de Glenfinnan, junto al lago, que recuerda el lugar donde en 1745 se levantó la rebelión jacobita que le da nombre al tren.
Lo que hay que saber:
- Funciona solo en temporada, aproximadamente de comienzos de junio a fines de octubre, con un segundo servicio por la tarde en pleno verano. Las fechas se publican cada año y conviene confirmarlas.
- Los pasajes se agotan con meses de anticipación, sobre todo en julio y agosto. Es de las primeras reservas que hay que cerrar en la ruta.
- Hay vagones de primera clase, con compartimentos que se parecen mucho a los de las películas.
- La ida y vuelta lleva el día entero, con un rato libre en Mallaig, un puerto pesquero chico desde donde salen los ferrys a la isla de Skye.
- Para ver el tren desde afuera, hay un mirador sobre la ladera junto al viaducto. Llegar con tiempo antes del paso del tren es parte de la experiencia.
Fort William queda a entre dos horas y media y tres horas en auto desde Edimburgo o Glasgow, por un camino que atraviesa Glencoe, uno de los valles más impresionantes de Escocia. Lo ideal es dormir dos noches en la zona, para hacer el tren un día y recorrer las Highlands el otro. Desde ahí, Skye y el lago Ness están a una distancia razonable para quien quiera seguir.
En Fêrez armamos la ruta de modo que el tren no quede como una excursión suelta, sino como el centro de esos días en las Highlands: dónde dormir antes, cómo llegar con tiempo a Fort William y qué hacer al día siguiente.
Porto: donde empezó todo
Antes de Harry Potter, J.K. Rowling vivió en Porto. Llegó en 1991 para dar clases de inglés y se quedó cerca de dos años. Ahí escribió parte del primer libro, entre ellos un capítulo que ella misma contó que era su preferido, el del espejo de Oesed. Cuando volvió al Reino Unido, llevaba los primeros capítulos en la valija.
La librería que no inspiró Hogwarts
Todo el mundo dice que la Livraria Lello inspiró Hogwarts. J.K. Rowling dice que nunca entró. Lo desmintió ella misma en 2020: no se inspiró en la librería y ni siquiera la visitó. Igual, la fila para entrar sigue dando la vuelta a la manzana.
Y se entiende por qué. Lello es una librería de principios del siglo XX con una fachada neogótica, techos de madera tallada, vitrales y una escalera roja que se curva en el centro del local como si fuera a moverse. Tiene entrada con horario, que conviene sacar con anticipación, y el momento más tranquilo es la primera hora de la mañana. Se recorre en media hora, aunque la mayoría de los visitantes la pasa mirando para arriba.
Las capas de los estudiantes
En Porto, los estudiantes usan capas negras. Y no es por Harry Potter. Es el traje académico tradicional de Portugal, que los universitarios llevan en ceremonias y en la vida académica de todos los días. Se dice que inspiró las túnicas de Hogwarts, pero no está confirmado. Verlos cruzar la ciudad con sus capas, sobre todo en las semanas de fiestas universitarias de primavera, es una de esas imágenes que hacen pensar en la saga aunque no tengan nada que ver.
Porto, más allá de la saga
Porto vale el viaje por sí misma: el barrio de la Ribeira sobre el Duero, las bodegas de vino de Oporto en Vila Nova de Gaia, del otro lado del río, los azulejos de las iglesias y la estación de São Bento, y una gastronomía que va de la mesa más sencilla a la alta cocina. Con dos o tres noches, se puede sumar un día en el valle del Duero, entre viñedos en terrazas. Hay vuelos directos y cortos desde Londres y Edimburgo, lo que la convierte en un cierre natural de la ruta, con más sol y otro ritmo.
Los parques: la otra mitad del mapa
La ruta europea es la de los lugares reales. Los parques son la de los mundos reconstruidos. Para un fan, las dos se complementan.
Orlando
Universal Orlando tiene el mundo de Harry Potter repartido en tres parques: Hogsmeade y el castillo de Hogwarts en Islands of Adventure, el Callejón Diagon en Universal Studios Florida y el Ministerio de Magia, ambientado en el París de los años 20, en Epic Universe, el parque que abrió en 2025. El Hogwarts Express une los dos primeros. En Disney o Universal contamos cómo funciona cada uno y cómo combinarlo con Disney.
La cerveza de manteca de Universal tuvo que aprobarla J.K. Rowling. Dice la historia que la receta pasó por ella antes de servirse en el parque.
Hollywood
Universal Studios Hollywood tiene su propio mundo de Harry Potter, con Hogsmeade y el castillo, más chico que el de Orlando pero con el mismo nivel de detalle. Se recorre en un día y combina con Disneyland, a menos de una hora en auto. En la historia de Disneyland contamos qué tiene el parque original de Walt.
A pocos minutos, en Burbank, están los estudios Warner de California, que no son un parque. Ahí se sigue filmando. El tour pasa por sets y estudios donde se graban series y películas hoy, en un recorrido guiado en carrito por el backlot. En los estudios Warner de California te podés sentar en el sillón de Friends, el de Central Perk. Y en el backlot está el pueblo de Gilmore Girls, con su plaza y su glorieta. Para una familia que creció con esas series, es una parada tan emocional como cualquiera de la ruta británica.
Tokio
Desde 2023, Tokio tiene su propia versión de los estudios: Warner Bros. Studio Tour Tokyo, The Making of Harry Potter, con sets, utilería y vestuario de las películas, en la línea del de Londres. Para quien viaja a Japón con chicos o con fans de la saga, es una parada fácil de sumar. En Japón más allá de Tokio contamos cómo armar el resto del viaje.
Cómo armar la ruta según los días
Diez días
- Días 1 a 4: Londres, con King's Cross, Leadenhall Market y un día completo en los estudios Warner.
- Día 5: Oxford, en excursión desde Londres.
- Día 6: tren al norte, con parada en Alnwick, y noche en Edimburgo.
- Días 7 y 8: Edimburgo, idealmente con una noche en el Balmoral.
- Días 9 y 10: Highlands, con el Jacobite y regreso.
Catorce días
La misma ruta, con una noche en Oxford, una noche en la costa de Northumberland, dos noches en las Highlands con un día para Skye o el lago Ness, y tres noches en Porto al final, con un día en el valle del Duero.
Con chicos
Más tiempo en los estudios Warner, la clase de escoba en Alnwick como gran momento del viaje, menos tiempo en el auto y el tren Jacobite como cierre en Escocia. Para chicos de entre siete y doce años, que leyeron los libros o vieron las películas hace poco, es difícil pensar un viaje que los entusiasme más.
Cuándo ir
La ruta tiene una ventana clara: de junio a septiembre, cuando el Jacobite funciona a pleno, Alnwick está abierto, los días son largos en Escocia y el clima de Porto es seco y cálido. Para los argentinos, coincide con las vacaciones de invierno de julio, que también son las vacaciones de verano británicas: más gente en los estudios Warner y en Edimburgo, y reservas que hay que cerrar con mucha anticipación. En agosto, además, Edimburgo vive sus festivales y los hoteles se llenan.
Mayo, junio y septiembre suelen ser el punto de equilibrio entre clima y multitudes. En invierno, Londres y los estudios Warner, con el castillo nevado y el Gran Comedor de Navidad, funcionan muy bien, pero el Jacobite no corre y Alnwick está cerrado: es un viaje distinto, más urbano.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se puede tomar el Hogwarts Express de verdad?
En Escocia, en el tren a vapor Jacobite, que une Fort William con Mallaig y cruza el viaducto de Glenfinnan, el de las películas. Funciona en temporada, aproximadamente de junio a octubre, y los pasajes se agotan con meses de anticipación. Conviene confirmar las fechas de cada año al reservar.
¿Cuánto tiempo hace falta para los estudios Warner de Londres?
Medio día como mínimo, y un día entero para un fan. Las entradas se compran con anticipación, con día y horario, porque no se venden en el lugar. Se llega en tren hasta Watford Junction y micro de enlace, o en auto desde Londres.
¿Se puede dormir en la habitación donde J.K. Rowling terminó Harry Potter?
Sí. Es la habitación 552 del hotel The Balmoral, en Edimburgo, que hoy se llama The J.K. Rowling Suite. Conserva el busto de mármol que ella firmó al terminar el último libro, y conviene reservarla con mucha anticipación.
¿La Livraria Lello inspiró Hogwarts?
No. J.K. Rowling lo desmintió en 2020: dijo que nunca entró a la librería. Lo que sí es cierto es que vivió en Porto a principios de los años 90 y escribió ahí parte del primer libro.
¿Dónde está el andén nueve y tres cuartos?
Hay dos. Uno en la estación de King's Cross, en Londres, con el carrito metido en la pared y una tienda al lado. El otro en los estudios Warner de Leavesden, con la locomotora real de las películas.
¿Cuántos días hacen falta para una ruta de Harry Potter por el Reino Unido?
Diez días alcanzan para Londres, los estudios Warner, Oxford, Alnwick, Edimburgo y las Highlands. Con catorce, se puede sumar Porto y recorrer cada parada sin apuro.
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