El turismo de invierno nació de una apuesta
En 1864, un hotelero suizo prometió devolver la plata si el invierno no gustaba. De esa apuesta salió una temporada entera, que hoy se esquía de diciembre a marzo en St. Moritz, Aspen, Utah y Quebec.
Durante buena parte del siglo XIX, a nadie se le ocurría subir a los Alpes en invierno. La montaña era un destino de verano: aire limpio, caminatas, lagos. Cuando llegaba la nieve, los hoteles cerraban y los viajeros volvían a casa. El invierno era algo que se esperaba que pasara.
Eso cambió en St. Moritz, en 1864, con una apuesta. Un hotelero les prometió a unos huéspedes ingleses que, si el invierno no les gustaba, les devolvía la plata. Se quedaron hasta Pascua. De esa conversación salió algo que hoy damos por sentado: viajar para estar en la nieve.
Esta nota es para quien ya esquió el Cono Sur y quiere probar la otra temporada, la que corre de diciembre a marzo en el hemisferio norte. Recorremos cinco montañas con historia propia, St. Moritz, Aspen, Park City, Deer Valley y Tremblant, y explicamos cuándo ir, cómo llegar desde Argentina y para qué tipo de viajero es cada una.
Una apuesta en St. Moritz
St. Moritz queda en la Engadina, un valle alto del sudeste de Suiza, a unos 1.800 metros sobre el nivel del mar. En la segunda mitad del siglo XIX ya era conocido por sus aguas termales y por su sol, pero solo se visitaba en los meses cálidos.
Johannes Badrutt, dueño del hotel Kulm, quería que sus huéspedes de verano volvieran. Al final de una temporada, mientras despedía a un grupo de ingleses, les habló del invierno en el valle: cielo despejado, sol casi todos los días, frío seco. Ellos no le creyeron. Badrutt les ofreció un trato. Si volvían en invierno y no les gustaba, él les pagaba el viaje. Si les gustaba, podían quedarse todo lo que quisieran como invitados.
Volvieron en diciembre. Se cuenta que llegaron con abrigos de ciudad y se encontraron con un valle soleado, tan templado al mediodía que se podía estar en mangas de camisa en la terraza. Se quedaron hasta Pascua. Y contaron la historia al volver a Londres.
Ese es el origen del turismo de invierno tal como lo conocemos. Los ingleses no esquiaban, al principio: patinaban, se deslizaban en trineo, inventaban carreras. De esa época salió el Cresta Run, una pista de hielo natural que se baja boca abajo, de cabeza, sobre un trineo mínimo, y que sigue funcionando cada invierno. El esquí llegó después, y St. Moritz fue sede de los Juegos Olímpicos de invierno dos veces, en 1928 y en 1948.
Para el zar, dice la historia
En St. Moritz, los hoteles tienen su propia mitología. Dice la historia que el Carlton se construyó, en 1913, para que Nicolás II de Rusia tuviera una residencia en el valle. El zar nunca llegó a usarlo: la guerra y la revolución llegaron antes. El hotel abrió igual, frente al lago, y hoy funciona como un hotel de suites orientado al lago y a las montañas del otro lado.
St. Moritz hoy
St. Moritz no es solo un centro de esquí. Es un pueblo de montaña con una vida social intensa durante la temporada. Algunas cosas que lo distinguen:
- El lago congelado. En pleno invierno, el lago se congela lo suficiente como para recibir carreras de caballos sobre la nieve, partidos de polo y eventos al aire libre. Las carreras sobre el hielo suelen correrse en febrero.
- Las montañas. Corviglia es el área de esquí que sube desde el pueblo. Corvatsch y Diavolezza, a pocos minutos, completan el dominio con pistas de altura y vistas sobre los glaciares.
- La mesa. Hay restaurantes de montaña con cocina de nivel, y una tradición de almuerzos largos al sol que forma parte del día de esquí tanto como las pistas.
- El tren. Se puede llegar en tren desde Zúrich, y los recorridos panorámicos de la región, entre puentes y valles, son un viaje en sí mismos.
Para quién: el viajero que valora la experiencia completa de la montaña, con hotel, mesa y vida de pueblo, tanto como el esquí. Ideal para una semana de invierno en Europa combinada con unos días en Zúrich, Milán o la Engadina más tranquila.
Aspen: de pueblo minero a montaña de ideas
Aspen era un pueblo minero casi abandonado. Había vivido su auge con la plata, a fines del siglo XIX, y cuando el precio del metal se desplomó, la población se fue. Durante décadas quedaron casas vacías y un valle hermoso que nadie miraba.
En los años 40 llegó una pareja de Chicago, Walter y Elizabeth Paepcke. Él era empresario; ella, una mujer con una idea muy clara de lo que un lugar podía llegar a ser. Vieron en Aspen algo más que un centro de esquí: un pueblo donde la montaña, el arte y el pensamiento convivieran. Impulsaron la compañía que abrió las primeras pistas modernas y, enseguida, una serie de iniciativas culturales que todavía definen al pueblo: un festival de música de verano y un instituto dedicado a las ideas y al debate que hoy tiene prestigio internacional.
Por eso Aspen se siente distinto. Es una montaña de esquí, sí, pero también un pueblo con galerías, librerías, restaurantes serios y una agenda cultural que no se apaga en verano.
Las cuatro montañas
Aspen tiene cuatro áreas de esquí, conectadas por transporte del propio centro:
- Aspen Mountain, que sube directamente desde el pueblo. Pistas para esquiadores intermedios y avanzados.
- Aspen Highlands, con terreno exigente y vistas a los picos Maroon Bells.
- Buttermilk, la montaña más amable, ideal para aprender y para familias.
- Snowmass, la más grande, con un pueblo propio y terreno para todos los niveles.
Una pileta frente a la montaña
En Aspen hay un hotel con pileta en la terraza, frente a la montaña. El W Aspen tiene, en el último piso, una terraza con pileta, jacuzzi, fogones y un bar que mira de frente a Aspen Mountain. Al terminar el día, el après-ski se hace ahí, con la pista a la vista y el pueblo abajo.
Para quién: el viajero que quiere esquiar bien pero también salir a comer, recorrer galerías y sentir que está en un pueblo con vida propia. Para parejas, grupos de amigos y familias con chicos que ya esquían.
Park City: por adentro de la mina
Park City, en Utah, también fue un pueblo minero. La plata hizo la ciudad, y de esa época queda la Main Street, con edificios de fines del siglo XIX que hoy son restaurantes, galerías y bares.
La historia del esquí en Park City tiene un capítulo que no se repite en ningún otro lugar. En 1963 abrió Treasure Mountain, el antecedente del centro actual, impulsado por la misma empresa que explotaba las minas. Y durante algunos años, los esquiadores subían a la montaña por adentro.
En Park City, los esquiadores subían a la montaña por adentro de una mina. Se usaban los túneles de la mina Spiro: un tren llevaba a los esquiadores casi cinco kilómetros bajo tierra, y al final un ascensor de la mina los subía unos 550 metros hasta la superficie, donde los esperaba la aerosilla. Le decían el subte de los esquiadores. Funcionó hasta fines de los años 60. Uno de los vagones originales se puede ver hoy en el museo de Park City, sobre la Main Street.
Hoy Park City Mountain es uno de los centros de esquí más grandes de Estados Unidos, con un dominio enorme que une dos bases: la del pueblo y Canyons Village, del otro lado. En Canyons está el Waldorf Astoria Park City, con acceso cercano a las pistas y un spa pensado para el final del día.
Para quién: el viajero que quiere variedad de terreno, un pueblo con historia para la noche y la comodidad de un aeropuerto internacional cerca.
Deer Valley: solo esquí
En Deer Valley no se puede hacer snowboard. Es de los pocos centros del mundo que solo aceptan esquiadores, y lo hace desde que abrió, en 1981. La decisión tiene que ver con una idea de la experiencia: pistas cuidadas, menos gente y un servicio que empieza antes de calzarse las botas.
Ese servicio es parte de la identidad del lugar. En Deer Valley te llevan los esquís hasta la pista: hay personal que recibe el equipo al bajar del auto y lo deja listo para salir. Los restaurantes de montaña tienen fama propia, y la gastronomía es un motivo para elegirlo tanto como la nieve.
Deer Valley fue sede de pruebas de los Juegos Olímpicos de invierno de 2002 y está en plena expansión: incorporó terreno vecino, sumó una nueva base, Deer Valley East Village, y nuevos medios de elevación. En esa base abrió el Grand Hyatt Deer Valley, a pocos pasos de una de las aerosillas nuevas.
Para quién: el esquiador que valora el servicio, las pistas cuidadas y una montaña sin multitudes. Ideal para parejas y familias que esquían, y para quien ya conoce otros centros y busca una experiencia más pulida.
Park City y Deer Valley en un mismo viaje
Park City y Deer Valley están a pocos minutos uno del otro, y el aeropuerto de Salt Lake City queda a menos de una hora en auto. Eso permite armar un viaje con base en un solo hotel y esquiar las dos montañas, o dividir la estadía en dos hoteles distintos. Un detalle: si alguien del grupo hace snowboard, Park City es la montaña para esa persona.
Tremblant: la montaña que tiembla
Tremblant significa la montaña que tiembla. Los pueblos algonquinos llamaban a la montaña con un nombre que se traduce como la montaña de los espíritus, y contaban que se movía y retumbaba bajo los pies. Los franceses la nombraron mont Tremblant, y el nombre quedó.
Tremblant está en Quebec, en la cordillera de los Laurentides, a algo menos de dos horas en auto de Montreal. La montaña tiene un poco más de 900 metros de altura, y a su pie hay un pueblo peatonal de techos de colores que parece de cuento: calles que suben, restaurantes, tiendas y hoteles con acceso a las pistas. El Fairmont Tremblant está en la parte alta del pueblo, a pocos pasos de los medios de elevación.
El esquí en Tremblant es más corto que en las montañas del oeste, pero el ambiente es otro: una mezcla de Europa y Canadá, con francés en la calle y cocina de bistró. Hay actividades fuera de la pista, como trineos tirados por perros, raquetas de nieve y spa nórdico al aire libre.
Un dato importante: en enero, Tremblant puede ser muy frío. Conviene ir con ropa preparada para temperaturas bajo cero sostenidas.
Para quién: familias, viajeros que quieren combinar nieve con ciudad, y quien busca un destino de invierno con identidad cultural propia. Se combina muy bien con unos días en Montreal o en la ciudad de Quebec.
Cuándo ir
La temporada del hemisferio norte va, en general, de diciembre a marzo, y en algunos centros se estira hasta abril. Cada momento tiene su carácter:
- Mediados de diciembre a principios de enero: las fiestas. Es la temporada más alta, con los pueblos decorados y la mayor demanda de hoteles. Hay que reservar con mucha anticipación.
- Enero: después de Año Nuevo, baja la cantidad de gente. Es frío, sobre todo en Tremblant y en las montañas altas, pero la nieve suele ser buena.
- Febrero: temporada alta otra vez, con vacaciones escolares en Estados Unidos y Europa. Buena nieve y días más largos.
- Marzo: días más largos, sol y temperaturas más amables. Es un mes muy elegido por quienes esquían por placer y quieren almorzar al sol.
Para quien viaja desde Argentina, diciembre y enero coinciden con nuestro verano y con las vacaciones de muchos. Eso hace que la temporada del norte encaje bien como un viaje distinto para las fiestas o para los primeros meses del año.
Qué cambia respecto del Cono Sur
Quien ya esquió en Bariloche, Chapelco, Las Leñas, Valle Nevado o Portillo va a notar algunas diferencias. En centros de ski de Argentina y Chile contamos cómo es cada uno de los nuestros; esto es lo que cambia al cruzar el ecuador:
- La nieve. En las montañas de Utah y Colorado, la nieve suele ser muy seca y liviana, lo que se conoce como nieve polvo. En los Alpes, el terreno de altura y los glaciares cambian la experiencia.
- El tamaño del dominio. Muchos centros del norte tienen dominios esquiables mucho más grandes, con decenas de medios de elevación conectados.
- El pueblo. En Aspen, Park City, St. Moritz o Tremblant, el pueblo tiene vida propia, con historia, restaurantes y actividades fuera de la pista.
- El servicio. En los hoteles de montaña de primer nivel, el servicio empieza en el guardaesquís: equipo guardado, botas calientes por la mañana, traslados a la base.
- El calendario. El viaje no compite con las vacaciones de invierno de julio, sino que se suma a ellas. Se puede esquiar dos temporadas en el mismo año.
Qué destino para qué viajero
- Pareja que busca la experiencia completa de montaña, hotel y mesa: St. Moritz.
- Viajeros que quieren esquí y vida cultural: Aspen.
- Grupo con distintos niveles y alguien que hace snowboard: Park City.
- Esquiadores que valoran el servicio y las pistas sin multitud: Deer Valley.
- Familia que quiere nieve y ciudad en el mismo viaje: Tremblant con Montreal.
- Primer viaje de esquí al norte: Utah, por la cercanía entre el aeropuerto y las pistas.
Cómo llegar desde Argentina
- St. Moritz: vuelo a Zúrich, con una escala en Europa o en Brasil, y después tren o auto. El tren tarda unas tres horas y media, con paisajes que justifican el viaje. Para quien prefiere ganar tiempo, hay un aeródromo cercano para vuelos privados.
- Aspen: vuelo a Estados Unidos y conexión al aeropuerto de Aspen, que queda a pocos minutos del pueblo. También se puede volar a Denver y seguir por tierra, unas cuatro horas de ruta de montaña.
- Park City y Deer Valley: vuelo a Salt Lake City, con una escala en Estados Unidos. Desde el aeropuerto, menos de una hora en auto.
- Tremblant: vuelo a Montreal y después unas dos horas por tierra.
Para Estados Unidos hace falta visa; para Canadá, la visa o la autorización electrónica que corresponda según el caso. Para Suiza, los requisitos del espacio Schengen. Conviene confirmar los requisitos vigentes antes de reservar.
Cuántos días y cómo armar el viaje
Una semana de esquí es la medida clásica: seis o siete días en la montaña, con uno de descanso en el medio. Para un primer viaje al norte, conviene sumar uno o dos días en una ciudad al principio o al final, para acomodarse al cambio de horario y no esquiar cansado el primer día.
Algunas combinaciones que funcionan:
- St. Moritz y Zúrich, o St. Moritz y Milán, del otro lado de los Alpes.
- Aspen y Nueva York, para quien quiere cerrar el viaje en la ciudad. En dónde alojarse en Nueva York contamos cómo elegir barrio.
- Park City, Deer Valley y Salt Lake City, todo en un mismo valle.
- Tremblant, Montreal y Quebec, para un viaje de invierno con identidad francesa.
Qué pedir al reservar
En un viaje de esquí, el hotel define mucho más que la noche. Algunas preguntas que hacemos siempre:
- Acceso a las pistas. Un hotel con acceso directo a las pistas cambia el día: se sale esquiando y se vuelve esquiando, sin traslados.
- El guardaesquís. Si el hotel guarda el equipo y calienta las botas, la mañana empieza distinto.
- El alquiler de equipo. En muchos destinos, el equipo se puede probar en el hotel o en la habitación, sin hacer fila en la base.
- Las clases. Para quien quiere mejorar o para los chicos, un instructor privado acelera mucho el aprendizaje en una montaña nueva.
- La vista. Una habitación que mira a la montaña o al lago forma parte del viaje.
Cuando reservamos con hoteles con los que trabajamos, solemos sumar beneficios para el huésped, y conviene confirmar cada detalle al reservar.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es la temporada de esquí en el hemisferio norte?
En general, de diciembre a marzo, y en algunos centros se extiende hasta abril. Las fiestas de fin de año y febrero son los momentos de mayor demanda. Marzo suele ofrecer días más largos y más sol.
¿Se puede hacer snowboard en Deer Valley?
No. Deer Valley es un centro solo para esquiadores desde que abrió, en 1981. Si alguien del grupo hace snowboard, Park City, a pocos minutos, es la alternativa natural.
¿Cuál es el centro de esquí más fácil para llegar desde Argentina?
Utah es de los más prácticos: con una escala en Estados Unidos se llega a Salt Lake City, y desde el aeropuerto hay menos de una hora a Park City o Deer Valley. Aspen también tiene aeropuerto propio, con conexiones desde ciudades de Estados Unidos.
¿Cuántos días hacen falta para un viaje de esquí al hemisferio norte?
Una semana en la montaña es la medida ideal, con uno o dos días extra en una ciudad para acomodarse al cambio de horario. Menos de cinco días de esquí hace que el viaje se sienta corto para la distancia.
¿Es muy distinto esquiar en el norte que en Argentina o Chile?
Cambian el tamaño de los dominios, el tipo de nieve y la vida del pueblo. Quien ya esquía en Bariloche o en Valle Nevado se adapta rápido, pero conviene tomar una clase el primer día para conocer la montaña.
¿Qué centro de esquí del norte es mejor para ir con chicos?
Tremblant, por su pueblo peatonal y la cercanía con Montreal, y Snowmass o Buttermilk, en Aspen, por su terreno amable. Park City también funciona muy bien para familias con distintos niveles.
Si este invierno te dan ganas de esquiar dos veces en el mismo año, armamos juntos la segunda temporada.
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